
Recomendaciones básicas para Asegurar su
Seguridad
Para no sufrir un secuestro exprés
Un
secuestro exprés es aquel en el que los secuestradores eligen
a una persona (al azar o después de hacer algunos trabajos de
inteligencia) para llevársela y exigir a cambio una cierta cantidad
de dinero. Las cifras de rescate en este tipo de secuestros generalmente
no son muy altas. Y el tiempo que mantienen a la víctima secuestrada
puede medirse en horas. De allí su consideración como
"exprés". Es una de las formas delictivas que más
se incrementó en el último año.
Originados
en países como Colombia, Brasil o México, los especialistas
establecieron que el 75 por ciento de estos casos se registran en las
calles, también en la Argentina. Las víctimas son secuestradas
sobre todo cuando van manejando sus autos y, muy excepcionalmente, cuando
andan a pie. En un principio, los delincuentes parecían apuntar
a los dueños de camionetas 4x4, pero después se registraron
menos preferencias en este sentido.
La mayoría
de estos hechos se produce entre las 7 de la tarde y las 11 de la noche,
en zonas de poco tránsito. Desde otro auto, los secuestradores
—siempre más de uno— le cierran el paso a la víctima,
la obligan a bajarse de su coche y a pasarse al de ellos. Así
empieza el secuestro.
Para evitar
esto, puede ser útil no manejar siempre por los mismos lugares,
andar con las ventanillas altas y con las puertas trabadas; en síntesis,
ser consciente de la seguridad personal, prestando atención
a todo el entorno. Algunos expertos en el tema recomiendan manejar
lo más cerca posible de las líneas divisorias (en las
avenidas de doble mano) o por el medio (en las de sentido único),
porque —sostienen— es más difícil ser encerrado
por otro auto.
La persona
que sufre un secuestro debe, dentro de lo posible, mantener la calma.
Lo que pretende el secuestrador es dinero y no va a dudar en amenazarlo
para conseguirlo. Sin embargo, su herramienta principal son los familiares
de la víctima que, al primer pedido de rescate, empezarán
a preocuparse por lo que pueda suceder.
Si los secuestradores
pretenden que la víctima saque dinero de los cajeros automáticos
con sus tarjetas de débito, es poco lo que podrá hacer
para evitarlo. Pero los delincuentes muchas veces no desean nada más
que eso: quieren plata en efectivo a cambio de liberar al secuestrado.
Más
allá de si dan intervención o no a la Policía,
los familiares tienen que escuchar con atención los pedidos de
rescate, sin contradecirlos pero sin ceder desde el principio. Es conveniente
empezar ofreciendo una cifra puntual y haciéndole notar al secuestrador
las dificultades que existen para conseguir dinero en efectivo con facilidad.
Los delincuentes no suelen conocer las técnicas de negociación
de las que sí entienden los especialistas.
Por eso no
hay que tomar decisiones en el momento: pueden ser apresuradas. Sin
llevar la negociación a un clima de tensión extrema, es
preferible ganar tiempo para resolver con tranquilidad
FUENTE: Diario Clarín octubre de 2002
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