
Recomendaciones básicas para Asegurar su
Seguridad
Viejos y nuevos trucos de los ladrones para entrar a
robar
A
los ladrones que quieren entrar a robar a una casa no les hacen falta,
necesariamente, armas poderosas ni ganzúas demasiado sofisticadas.
Un buen dato como el nombre de los hijos del dueño de la casa
o el detalle de sus actividades de rutina, pueden ser la clave para
entrar. Por eso, los especialistas aconsejan discreción y
mucha atención ante los movimientos extraños. Estos
son algunos de los trucos más usados para entrar:
Después
de pasar varias veces a la misma hora por el lugar, cualquier asaltante
descubre a qué hora llegan a casa los distintos miembros de la
familia: cuándo vuelven los chicos del colegio, cuándo
salen los padres a trabajar. A veces, para los ladrones, sólo
es cuestión de sorprender a la víctima empujándola
hacia adentro al poner la llave en la cerradura para entrar.
Otros datos
clave en manos de delincuentes son las informaciones sobre el movimiento
de los habitantes de la casa: si salen de vacaciones, si trabajan todo
el día o si van a estar el fin de semana afuera, por ejemplo.
Las estadísticas dicen que la mayor cantidad de asaltos a casas
ocurren en el verano y en fines de semana largos. Al irse, conviene
dejar a propósito las luces encendidas o bajar la campanilla
del teléfono, como para que nadie descubra que el lugar quedó
vacío.
No hay que
darle la oportunidad a los desconocidos de que averigüen ningún
dato de la familia. Los especialistas en seguridad recomiendan no poner
junto a los timbres de entrada los apellidos de los dueños de
casa, como hacen en muchos edificios. Lo mismo pasa con la correspondencia
que queda horas junto a la puerta de entrada: ahí figuran nombres,
números de cuentas y datos sobre los servicios.
Carteros,
operarios del cable, productores de seguros, bomberos voluntarios, vendedores.
A veces, para entrar a la casa, la llave de los ladrones puede ser simular
una de estas actividades, con traje o uniforme incluido. Siempre hay
que comprobar que quien está en la puerta sea quien dice ser;
ante la duda, no está de más llamar a la empresa correspondiente.
"No se
asuste, pero venimos del colegio de su hijo porque tuvo un pequeño
accidente". La primera reacción de cualquier padre ante
semejante frase va a ser abrir para ver qué pasó. El mensaje
puede ser falso y, quien lo pronuncie, un ladrón que lo único
que pretende es entrar en la casa.
Otra frase
ante la que hay que tener cuidado: "Vengo a traerle a su hijo un
dinero que le debo, ¿puedo subir?". Siempre es mejor no
abrirle a quien no se espera.
También
es importante no hacer comentarios delante de extraños sobre
el dinero que puede haber en la casa.
Mucha gente
que vive en casas denunció que la sorprendieron con gritos de
auxilio desde la vereda. El método aprovecha la solidaridad de
la gente: alguien grita que está en problemas y el dueño
de casa se asoma a la calle; entonces, una segunda persona aprovecha
para entrar
FUENTE: Diario Clarín octubre de 2002
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